Ya somos un contingente de 22 ciclistas.
Es todo un espectáculo vernos rodar por la carretera escénica, las personas al vernos con las alforjas nos preguntan a dónde van, cuando los decimos que vamos a Chetumal,hacen una enorme cara de asombro y nos desean parabienes, otras personas nos pitan desde los carros, pero no para que nos quitemos, sino para saludarnos, los niños nos dicen adiós. «Hasta los perros nos respetan» (eso sería bueno.)
El día amaneció brumoso y bastante fresco ideal para rodar pero nos quitaba las vistas del océano que siempre, siempre nos escoltó a la derecha.
Estos lugares son tan bonitos que hasta el diablo tiene una casa aquí, está a un costado de la carretera y por supuesto la visitamos.
¿Sabías que las carreteras de México están numeradas? Pues nosotros rodamos hoy por la número uno, esta es la carretera 1.
Es una carretera muy bonita muy visitada, vimos grupos de motociclistas, y muchos, muchos ciclistas. La carretera se encuentra en magnífico estado muy, muy bien conservada, así que vimos muchos grupos de ciclistas de ruta.
Nos esperaba el reto del día, la subida del tigre, una subida continua de 19 kilómetros que requería un muy buen estado físico. Como premio, las vistas, las maravillosas extraordinarias, y fantásticas vistas que me hicieron llorar a medio camino de alegría, de satisfacción, de gozo.
Somos un grupo de 22, pero no vamos rodando de manera compacta, rodamos por grupos de dos, de tres. Según el ritmo que quiera tener cada quien, algunos rodamos solos, a mí me gusta hacerlo a veces con un grupo y a veces solo. Pero siempre vamos pendientes del grupo y nos apoyamos en todo.
Esta es una zona de viñedos y tradicionalmente se hace una visita a uno de ellos. Pero ya saben el viejo cuento, la contingencia, así que nos conformamos con detenernos a la orilla de uno de ellos tomar fotos y comer fruta.
Una vez superada la subida del tigre, todo fue coser y cantar pues desde lo alto de la sierra nos descolgamos velozmente hacia la ciudad de Ensenada, pura bajadita.
Así tuvimos a la vista la ciudad de Ensenada, muy bonita, lo primero que me agradó fue que el camino de acceso tiene unos muy anchos, anchos acotamientos, lo que permite rodar con seguridad y comodidad.
También ya dentro de la ciudad tienen ciclovías junto a la playa las que disfrutamos muchísimo rodando.
Nos aglutinamos en el mero centro de Ensenada, por dónde está el asta bandera, una vez todos juntos nos dirigimos al lugar donde pernoctariamos, un lugar junto a la playa, en ese lugar el profesor mata nos obsequio con un delicioso y abundante ceviche, me comí seis tostadas.
Después de montar mi casa de campaña y comer, me fui a caminar por la playa, que ya se encuentran abierta y era muy bonito ver a las familias los perros a la gente disfrutando de la playa.
Por la noche, por supuesto que hubo fogata,aunque poco concurrida, pues todo mundo resentía los estragos del día anterior.
Yo me puse a escribir el relato que estaba atrasado y finalmente me fui a dormir.
FELICIDADES AMIGO ORNELAS SEGUIREMOS PENDIENTE DE TU HISTORIA #RCH2020
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