miércoles, 5 de agosto de 2020

Tercera jornada Ensenada - Rancho San Carlos

Dormimos muy bien, algunos despertamos muy temprano.
Yo fui a caminar a la playa, en ella había surfistas y un grupo de señoras haciendo zumba en la playa. A lo lejos, para completar el espectáculo, cruzaban algunos barcos.

Recogimos el campamento, yo desayuné una avena con que preparé con una poca de agua caliente que me regaló un compañero, pues no he comprado el botecito de gas para mí estufita portátil.

Nos despedimos del «CaraEMango» nuestro anfitrión en la Surf House. Nos tomamos una foto con un vendedor de mariscos nos pidió para promocionar su puesto de carrito. 

Luego fuimos al taller de bicicletas para hacer los últimos ajustes de los detalles que salieron estos días, pues de aquí en adelante será bastante difícil, sino que imposible, encontrar talleres y refacciones. A mí sólo me calibraron los cambios que seguramente se desajustaron con el ajetreo del avión. 

Después del taller nos fuimos a la vuelta a un carrito de la esquina a comer los famosísimos tacos de pescado. Son deliciosos, esquisitos, solo me comí tres, pues ando cuidando mi estómago.

Ahí les avisé que iría a comprar el botecito de gas para mí estufita y me fui en mi bici a cuatro cuadras a comprarlo, había cola y me tarde un poco, cuando regresé ya no estaban. Sin problema, por mensajes me indicaron el luentobde destino, y como el grupo andaba diseminado haciendo compras y otros preparativos, decidí enfilarme hacia el puento de destino, crucé la ciudad, primero por una bella y comida ciclovía y después sobre la avenida que conforma la carretera número uno, donde el tráfico era muy pesado y había que ir muy atento. 

Unos 20 kilómetros adelanté, me desvíe hacia la izquierda por un camino de terracería por el cual había que recorrer 19 kilómetros para llegar al Rancho San Carlos.

Al único del camino había campos de cultivo y vi que cargaban una camioneta de rábanos. Más adelante había minas de graba y el panorama cambiaba a montañas rocosas, secas y con apenas atisbos de vegetación. En algunos lugares las rocosas y secas montañas a los lados del camino hacían contraste pues enmedio de la cañada por dónde corre el camino que iba yo recorriendo hay un riachuelo y manantiales lo que hace que esa zona aparezca verde y arbolada. 

19 kilómetros son pocos, pero en esa terracería, que por momentos estaba muy pedregosa, con cuestas, y a las 2 de la tarde con el sol de La Baja, así, ya no son tan pocos. Pero a esos venimos: a disfrutar del sol, de los caminos, del esfuerzo. 

Más adelante me encontré a Jesús (tenemos dos Jesuses en el grupo) y rodamos un rato juntos, conversando sobre nuestras vidas.

Al avanzar encontramos dos charcos que atravesaban el camino, ahí nos alcanzaron otros tres compañeros. Algunos los cruzaron rodando mojandose los zapatos. Yo preferí ponerme las chanclas y pasar caminando.

Los últimos kilómetros para llegar al balneario son un espectáculo imponente, las altas montañas rocosas y secas, su vista me provoca esa sensación que el filósofo Kant llama sublime. 

Al fin llegamos, yo acostumbrado a los hermosos balnearios de Morelos, veo este medio rascuacho, pero me digo para mis adentros, para que valores lo que tienes. Además me dispongo a disfrutar lo que hay. 

Monto mi casa, son las 5 de la tarde. Después me voy a lavar mi ropa, en una cubeta, pues no hay lavaderos. Después de lavar me meto al las albercas, son de aguas termales y sí bien caliente, en una de ellas podrías, muy bien, pelar un pollo. 

Al salir de la alberca me doy un regaderaso en la única destartalada regadera que funciona y me voy a tender la ropa. 

Luego fui a una tiendita que está cerca y compré: agua, una soda (acuérdense que ando en el norte) seis huevos y tortillas de harina.

Al regresar estuve conversando con Hetzel yas tarde, instalé mi estufita, por primera vez, y preparé unos burritos de huevo, me quedaron muy bien, deliciosos. De postre, un dulce de leche que compré en Ensenada. 
Ordené y metí en las alforjas y en la casa de campaña todas las cosas, pues sino amanecen mojadas por el sereno. 

Me fui a dormir temprano.

No tenemos internet y ya no me dió tiempo de avisar, espero no se preocupen demasiado por mi desconexión. 

Y aquí me tiene escribiendo esta reseña a las 5 de la mañana en medio de la sierra de La Baja. Lavando mi ropa, cocinando mis alimentos y sin las «benditas redes sociales».

P.D.
Hoy, no supe dónde, perdí mis lentes y mi pañuelo libanés. Ambos regalos, los primeros de mi amigo Cuau y el segundo de mi hermano Jesús. Los lentes ya los repuse, pero el pañuelo no será tan fácil. 
Enseñanza: «Ponte atento, no pierdas la concentración»

lunes, 3 de agosto de 2020

Segunda jornada: Popotla - Ensenada

La salida estaba planeada las 6 de la mañana, pero imagínense ¡pernoctamos en una fábrica de cerveza artesanal! así que al final salimos a las 8 de la mañana.
Ya somos un contingente de 22 ciclistas.
Es todo un espectáculo vernos rodar por la carretera escénica, las personas al vernos con las alforjas nos preguntan a dónde van, cuando los decimos que vamos a Chetumal,hacen una enorme cara de asombro y nos desean parabienes, otras personas nos pitan desde los carros, pero no para que nos quitemos, sino para saludarnos, los niños nos dicen adiós. «Hasta los perros nos respetan» (eso sería bueno.)
El día amaneció brumoso y bastante fresco ideal para rodar pero nos quitaba las vistas del océano que siempre, siempre nos escoltó a la derecha.

Estos lugares son tan bonitos que hasta el diablo tiene una casa aquí, está a un costado de la carretera y por supuesto la visitamos.

¿Sabías que las carreteras de México están numeradas? Pues nosotros rodamos hoy por la número uno, esta es la carretera 1.
Es una carretera muy bonita muy visitada, vimos grupos de motociclistas, y muchos, muchos ciclistas. La carretera se encuentra en magnífico estado muy, muy bien conservada, así que vimos muchos grupos de ciclistas de ruta.

Nos esperaba el reto del día, la subida del tigre, una subida continua de 19 kilómetros que requería un muy buen estado físico. Como premio, las vistas, las maravillosas extraordinarias, y fantásticas vistas que me hicieron llorar a medio camino de alegría, de satisfacción, de gozo.
Somos un grupo de 22, pero no vamos rodando de manera compacta, rodamos por grupos de dos, de tres. Según el ritmo que quiera tener cada quien, algunos rodamos solos, a mí me gusta hacerlo a veces con un grupo y a veces solo. Pero siempre vamos pendientes del grupo y nos apoyamos en todo. 

Esta es una zona de viñedos y tradicionalmente se hace una visita a uno de ellos. Pero ya saben el viejo cuento, la contingencia, así que nos conformamos con detenernos a la orilla de uno de ellos tomar fotos y comer fruta.

Una vez superada la subida del tigre, todo fue coser y cantar pues desde lo alto de la sierra nos descolgamos velozmente hacia la ciudad de Ensenada, pura bajadita.

Así tuvimos a la vista la ciudad de Ensenada, muy bonita, lo primero que me agradó fue que el camino de acceso tiene unos muy anchos, anchos acotamientos, lo que permite rodar con seguridad y comodidad.

También ya dentro de la ciudad tienen ciclovías junto a la playa las que disfrutamos muchísimo rodando.

Nos aglutinamos en el mero centro de Ensenada, por dónde está el asta bandera, una vez todos juntos nos dirigimos al lugar donde pernoctariamos, un lugar junto a la playa, en ese lugar el profesor mata nos obsequio con un delicioso y abundante ceviche, me comí seis tostadas.

Después de montar mi casa de campaña y comer, me fui a caminar por la playa, que ya se encuentran abierta y era muy bonito ver a las familias los perros a la gente disfrutando de la playa.
Por la noche, por supuesto que hubo fogata,aunque poco concurrida, pues todo mundo resentía los estragos del día anterior.

Yo me puse a escribir el relato que estaba atrasado y finalmente me fui a dormir.


¡A canijo llorón!

Difícilmente lloro, mi hija Judith, me dijo un día que nunca me había visto llorar.

 Y no es que me haga el fuerte, pero así ha sido desde hace muchos años. En los últimos diez años, seguramente no he llorado ni diez veces. 
La historia es que hoy que rodamos los setenta y cinco kilómetros de Popotlan a Ensenada al ir viendo todos los fantásticos paisajes, al llegar a una zona que tiene unas altas peñas, salpicadas de unas plantas del tipo de las suculentas, de pronto sentí un nudo en la garganta, de alegria, de felicidad, de plenitud, y empecé a llorar, lloré y lloré por un buen tramo, mientras seguía disfrutando las vistas, el viento, el sol en mi rostro, los músculos llenos de sangre en mis piernas, y mis pulmones jalando el aire a todo fuelle. ¡Que viaje!

domingo, 2 de agosto de 2020

Primera Jornada: Tijuana - Popotlan

Desperté a las 6 de la mañana pero me levanté a las 7 pues el día anterior me dormí a las 2 de la mañana por estar, primero platicando con Miguel y Ana y después terminado de ordenar y empacar las cosas que llevaría.

Al levantarme tenía ya todo preparado, desayuné plátano con manzana. Nos despedimos con mucho sentimiento. 
Ramiro me llevó en el auto hasta el punto de salida que tuvo que ser cambiado por la contingencia.

Al llegar a la casa donde llegaron todos, el ánimo estaba al tope, saludé con gusto a varios Chichimecas que conocí en años pasados cuando pasaban por Cuautla. Otros más venían por vez primera. Oaxaca, Zacatecas, Puebla, CDMX, Estado de México, Guerrero, Morelos tenía tres representantes.

La salida estaba planeada a las 10 de la mañana, pero había ciclistas que ese día llegaron en avión y los esperamos. Salimos a las 12 de la mañana con el sol a tope. Algunos compañeros bse quejaban del calor, yo no lo sentí tanto.
Salimos de la ciudad y nos despidió con murales.
Los compañeros escogieron un camino de terracería que pasa al lado de una laguna. Ahí mi llanta se ponchó, sin problemas, cambié la cámara y vámonos. Pasamos por una laguna que a ellos les gustó mucho, yo pensaba: es que no conocen las se la Sierra de Huautla.
Todos íbamos muy contentos y efusivos. 
Este tipo de recorridos no son una carrera, se rueda al ritmo que cada quien quiere, nos paramos dónde queremos, desde comprar una paleta, sacar una foto o ir al baño.

Así que después de pasar por la presa y avanzaron unos 10 kilómetro por la carretera nos detuvimos al borde de la carretera a refrescarnos con unas deliciosas nieves. Ya el calor apretaba y quiera uno quedarse ahí y acabarse un bote.

Retomamos el camino ya con el sol a plenitud. Muchos iban conociendo sus bicicleta y rodando por por primera vez con alforjas, lo que es muy diferente a rodar sin peso.
llegamos a comer al poblado de Popotlan que se encuentra la orilla del mar, las playas están cerradas, pero todos los pequeños restaurantes que se encontraban en la playa, se movieron a la parte superior, al estacionamiento, y ahí comimos unos deliciosos tacos de camarón, los más deliciosos tacos que he probado.

Barriga llena corazón contento ya descansados, comidos y refrescados, le dimos el último jalón  para llegar al lugar donde pernoctariamos, la casa de una persona que fabrica cerveza artesanal, ahi acampamos y los bebedores de cerveza fueron felices esa noche.


sábado, 1 de agosto de 2020

Las golondrinas en Tijuana

Las golondrinas en Tijuana
Hoy es el último día de paseo por Tijuana. 
Mañana iniciamos La Ruta Chichimeca.

Seguimos sin agua en la casa de Miguel. Me fui a rodando a Playas de Tijuana, el recorrido es de ensueño, es una carretera de doble carril

que en 15 kilómetros pasa por todos los estratos sociales y económicos que componen la ciudad, desde las precarias chozas colgadas de los cerros  
hasta las residencias en la orilla de la playa, pasando por todos los estratos intermedios.

Ahora sí me fui deteniendo a tomar todas las vistas que me parecían interesantes.

Encontré una biblioteca cubierta en los cuatro costados de su exterior por bellísimos y originales murales. 
 Sobre la Avenida de Las Playas encontré el que me parece representa una situación que desafortunadamente prevalece en el país.

La zona turística principal sigue cerrada. Pero alejándose de ahí unos dos kilómetros,  se puede acceder a la playa, cosa que hice.

Había quedado con Miguel de regresar pronto para ir a bañarnos a casa de su hijo. Así que emprendí mi regreso. De regreso es subida, pedalee a ritmo suave para estar bien mañana que inicia La Chichimeca.

Pasé por un túnel largo, más subidas y yo cuidando de no forzarme y de repente, me doy cuenta que ya había llegado. 

Entre en la casa, tomé mis artículos de baño y emprendimos la procesión al baño del hijo de Miguel... (Continuara) 

viernes, 31 de julio de 2020

Pun, pun en Tijuana

Si hoy terminará mi viaje me daría por bien servido. Nunca imaginé vivir tantas y tan profundas  experiencias y aprendizajes.
Una de las primeras es el entusiasmo tan grande, que ví, que el anuncio y confirmación de mi viaje sucitó. Se creo un ambiente de euforia y entusiasmo que ha impregnado siempre estos últimos días. Muchas gracias a todos por su palabras de aliento y entusiasmo, por su muchas bendiciones.

Yo no tenía pensado ni planeado encontrarme con mi amigo Miguel Ibarra. Un día se me ocurrió hablarle por teléfono porque yo sabía que vivía en Tijuana y yo quería saber cómo estaba la situación por el asunto de la pandemia. 

Me dijo que las cosas estaban razonablemente bien e insistió vehementemente en que llegará a su casa. 
Yo me sorprendí, pues teníamos más de 40 años de no vernos. Fuimos compañeros de la preparatoria. 

Con el he aprendido, mediante su ejemplo, como ser un anfitrión. Hemos conversado casi días enteros y he encontrado en él, un amigo, de esos pocos que siempre quisieras tener en los  días aciagos. 

Además nos reunimos en varias ocasiones con otra compañera de la prepa y pasamos muchas, muchas horas conversando hasta que el sueño nos vencía.

La ciudad de Tijuana me tiene enamorado, su comida, sus murales, su autenticidad, su diversidad.

Hasta mañana.

Itinerario Ruta Chichimeca 2020

BAJA CALIFORNIA RUTA CHICHIMECA XVII 2020
Itinerario propuesto preliminar Oficial Ruta Chichimeca 2020

Salida Tijuana de Torre de Agua Caliente, Monumento al Deporte, estar a las 10:00 hrs para salir a las 11:00hras

(1/Agosto/2020) , Sábado 1er día Tijuana - Playa la Misión (acamparemos en el palmar a 5 min. De la playa con baños y alberca).

(2/2/Agosto /2020) , Domingo 2do día |Playa la Misión – Ensenada

(3/Agosto/2020) , Lunes 3er día |Ensenada - San Vicente, subida el Tigre

(4/Agosto/2020) Martes  4to día |San Vicente - San Quintín.

(5/Agosto/2020) , Miércoles 5to día |San Quintín DESCANSO (Rancho el Socorro).

(6/Agosto/2020) , Jueves, 6to día | San Quintín (Rancho el Socorro) - El Rosario.

(7/Agosto /2020) ,  Viernes7mo día | El Rosario - Rancho los Mártires

(8/Agosto/2020) ,Sábado  8vo día | Rancho los Mártires- Cataviña (VISITAR PINTURAS RUPESTRES)

(9/Agosto/2020) ,Domingo  9no día | Cataviña – Chapala

(10/Agosto /2020) lunes , 10mo día | Chapala - Punta Prieta (SE RECOMIENDA VISITAR LA BAHIA DE LOS ANGELES , LUGAR MAGICO a 60 km de punta prieta)

11/Agosto/2020) , Martes 11vo día | Punta Prieta - Nuevo Rosarito

(12/Agosto /2020), Miércoles, 12vo día | Nuevo Rosarito - Guerrero Negro

(13/Agosto /2020), Jueves, 13vo día | Guerrero Negro DESCANSO (VISITA LAGUNA OJO DE LIEBRE, LA SALINADORA Y UN CLAVADO EN EL FARO).

(14/Agosto /2020), viernes 14vo día | Guerrero Negro - San Ignacio.

(15/Agosto /2020) Sábado, 15vo día | San Ignacio DESCANSO (VISITA LA CUEVA DEL RATON EN VEHICULO). Una super subida hacia la cueva 

(16 Agosto/2020) ,Domingo, 16vo día | San Ignacio - Santa Rosalía San Ignacio es fabuloso

(17/Agosto /2020) ,lunes, 17vo día | Santa Rosalía – Mulege

(18/Agosto/2020) Martes 18vo día | Mulege - Playa Santispak

(19/Agosto /2020) ,Miércoles, 19vo día | Playa Santispak - Playa El Requesón

(20/Agosto /2020 ,Jueves 20vo día | Playa el Requesón – Loreto

(21/Agosto 2020) ,Viernes, 21vo día | Loreto – Lewi

(22/Agosto /2020) ,Sábado, 22vo día | Lewi - Cd. Constitución

(23/Agosto 2020) Domingo, 23vo día | Cd. Constitución - Intersección Santa Rita (fonda)

(24/Agosto 2020), Lunes, 24vo día |Intersección Santa Rita - El Cien

(25/Agosto /2020) ,Martes 25vo día | El Cien (Km) - La Paz

(26/Agosto /2020) Miércoles, 26vo día | La Paz Salida La Paz a Mazatlán

(27/Agosto /2020), , 27vo día | Segunda Etapa Ruta Chichimeca XVII Centro 
Descanso Mazatlán

jueves, 30 de julio de 2020

Calma chicha en Tijuana

Calma chicha en Tijuana

Por mantenimiento de la red de agua en esta zona de la ciudad, amanecimos sin agua. Así que fuimos a casa del hijo de Miguel a bañarnos, el baño se convirtió en visita, pues al llegar allá tampoco había agua. 
Conversamos sobre la vida en Tijuana, y nos mostró su mascota, ¡una tortuga!

Regresamos a la casa, me puse a instalar la nueva bomba de aire que compré, quedé muy satisfecho con su rendimiento.

Estuve conversando toda la tarde y noche con Miguel y su esposa. Me mostró una foto de cuando salimos de la preparatoria y que además
 ¡Tiene dedicatorias por escrito en en la parte de atrás! lo que dió pie a recuerdos sobre todos y cada uno de los que ahí aparece, hablamos y reímos hasta que nos dió sueño y a dormir. 

Hasta mañana. 

miércoles, 29 de julio de 2020

Rolando por Tijuana

28 julio del 2020

Rolando por Tijuana

Hoy tenía dos opciones ir a rodar al cerro colorado o rodar por le centro, para explorarlo.

Mientras desayunaba manzana con plátano y jugo de naranja, le llamé a Duván y quedamos de encontrarnos en el centro de Tijuana y aprovechar para hacer algunas compras pendientes, entre ello una bomba de aire para bicicleta que yo requería sustituir. 

Terminé de desayunar y me equipé para salir: casco, monedero, lentes para el sol, luz trasera, luz delantera, guantes, dos pañoletas, culona, jersey, la bolsita de herramientas y parches, celular, una cámara de repuesto zapatos con calas, calcetas, mallas , chaleco,sudadera (hacia frio), reflejantes en los tobillos, mochila, ánforas de agua. Ana la esposa de mi amigo se sorprendió de tantos preparativos, le expliqué que así era el ciclismo.

Salí hacia mi destino, las calles son anchas y con bastante tráfico. Me di cuenta inmediatamente que los automovilistas no tienen, como que mucho respeto por los cilcistas, te avientan la lámina, pasan muy junto a ti y en las bocacalles se atraviesan aunque tú lleves la preferencia. Ya no me enojo, entendí las reglas del juego y me alegré de llevar encendidas, en modo parpadeante,  las luces, tanto delanteras como traseras, chaleco naranja fosforescente y cintas amarillas reflejantes en los tobillos. Me puse bien atento y me fui pedaleando con precaución extrema.

Eso no arruinó la satisfacción de estar rodando por primera ves por las calles de Tijuana, que tiene el trazo y el mobiliario urbano de las ciudades gringas, por momentos podrías pensar que estás rodado en Los Angeles. Pero los negocios a los costados de tacos y burritos, te recuerdas que estás todavía en suelo azteca. 

En cinco minutos ya me sobraba la sudadera, hize un alto, para quitarmela y seguí pedalendo, bajando hacia el centro y disfrutando la ciudad y su movimiento. 

De repente en una esquina escucho un silbatazo y un grito, y ahí estaba Duván y Marco, este último, el anfitrión que recibe en su casa a los ciclistas que llegan a Tijuana a rodar La Chichimeca. 

Quiero abrazarlos, pero ya saben los tiempos, así que nos conformamos con chocar los puños.  Comentamos las últimas vivencias de esos días, entre muchas bromas y risas. De ahí vamos a comparar mi bomba. 

Después rodamos entre las calles del centro y yo quisiera pararme cada diez metros a tomar fotos, pero Marco, sin ir rápido, avanza fluido.  Yo voy tomando algunas fotos procurando no retrasar el recorrido. 

Duván quiere ir a la linea (el puente fronterizo de San Isidro) y hacia allá nos dirigimos, al llegar había filas de carros a pesar de la pandemia, pero a pie muy poca gente cruzaba. 

Le dije a Dubán que fuéramos con las bicis hasta las casetas de revisión de los gringos para tomarle una foto a mi bici viajera y tener la prueba que había rodado hasta ahí, así lo hicimos, tomamos las fotos que yo quería. 
De pronto se aparecen dos agentes de seguridad y uno de ellos, nos grita: —¿qué están haciendo aquí?
Yo — Tomando fotos.
Él sigue gritando —No pueden tomar fotos aquí.
Yo —Ya las tomamos, y no nos grites.
—Se tiene que ir de aquí
—Ya nos vamos, pero no tienes porque gritar.
Para ese momento ya eran  tres agentes y un perro (perro de a deveras no otro agente)
Y nos retiramos con nuestras fotos.

Al llegar a casa le comenté a Miguel el asunto y me informó que sí, que ya estábamos en territorio de USA, pues antes hay una línea que marca la frontera y las garitas están ya ¡DENTRO DE USA!
Yo todo el tiempo pensé que estábamos en México. De todas formas no había necesidad de gritar.

Después de esa santoaventura nos fuimos a consolar a los tacos, que aquí les llaman «de variados», que son lo que conocemos en el sur como, tacos de guisados. Me comí un burrito de deshebrada y dos tacos de lengua (para agarrar facilidad de palabra). Comimos muy agusto sentados en el césped del parque.

Luego nos fuimos a la Colonia Libertad a comprar las espirulinas mágicas del parcero, en el camino pasamos por una calle conocida en Tijuana como la rampa que tiene 25⁰ de inclinación y que me platica Miguel que la gente va a probar los autos que va a comprar, si sube el auto, es que está en buen estado. Compró el parcero sus píldoras mágicas y ahí nos despedimos. 

Ellos se fueron a La Mariano Matamoros y yo a Loma bonita. Ahora me tocó de pura subida de regreso. Ya casi para llegar me nortié, y de pronto ya estaba en una colonia media ruda. No quería molestar a mi amigo y me regresé, pero ya no estaba muy seguro donde estaba y  mi teléfono tenía solo 3% de pila y ahí tenía anotada la dirección de la casa. Así que le hable a Miguel y le dije un punto conocido por los dos. Me dijo que ahí nos veíamos.

Pero mientras hablaba y pedaleaba de regreso, voltee a la izquierda y vi los condominios, ya había pasado enfrente y no los ví. Le llamé a Miguel para que ya no viniera por mi. 

Cenamos platicamos mucho y a dormir. 

Hasta mañana.




martes, 28 de julio de 2020

Desempacando la bici


Faltan cuatro días para la salida de la Ruta Chichimeca.
Hoy amaneció con neblina y frío, me explicó mi amigo que aquí en Tijuana se puede  experimentar las cuatro estaciones del año en un día.

Ana, esposas de mi amigo me preparo un desayuno tipo americano delicioso: hot cakes, tocino, huevos revueltos, mermelada y jugo de naranja.

Después de desayunar me puse a desempacar la  bici que había permanecido empacada tal y como llegó del aeropuerto. La desempaque y armé en media hora.

Más tarde fui al súper a comprar algunas cosas que me faltaban para el viaje: suero en polvo, jabón, desodorante, talco, crema para la colita (qué me habían decomisado al abordar el avión, "ha de ser muy peligrosa"). También aproveché la vuelta para inflar las llantas, al regresar las monte y así la viajera ya está lista. Mañana iré a dar un recorrido corto por la ciudad.

Por la tarde comí pollo con ensalada, nopales y jugo de manzana, he estado tratando de comer sano porque me enfermé del estómago hace quince días por tragón. Y no se pueden rodar cien kilómetros diarios enfermo del estómago. 

Cené unos fabulosos sandwiches de jamón y queso, preparados por ya saben quién. Y después estuvimos platicando interminables historias con Miguel hasta que se me cerraban los ojos de sueño.

Hasta mañana.

lunes, 27 de julio de 2020

En las playas de Tijuana

Me propuse escribir el relato día a día. 
Hoy ya es muy tarde y tengo sueño, pero quiero cumplir con mi escrito, aunque sea corto.

Mi amigo Miguel me ha llenado de atenciones, me ha dado posada en su casa, hoy por la mañana su esposa me sirvió fruta y té para el desayuno.

Más tarde me llevó a comer birria y a recorrer algunos lugares de Tijuana.
La ciudad es bonita, con partes muy modernas, otras zonas son muy pintorescas y auténticas.
En muchas zonas se pueden ver bellos murales.
En muchos lugares se puede ver el muro, recordatorio evidente de lo mucho que nos falta de comprensión y humanismo. Reflexiono que llegará un día, que tal vez no veremos nosotros, que ese muro desaparecerá, estoy seguro de ello.

Fuimos a Las Playas de Tijuana, una zona muy bonita y pintoresca, con razón les encanta a los gringos venir aquí.
Por la tarde llegó Hogla, otra amiga que tenía muchos años que no veía.  
Y nos pasamos ¡10 horas ! conversando, le paramos hasta que nos dió sueño.

Hasta mañana