domingo, 26 de julio de 2020

Volando a Tijuana

Volando a Tijuana

Vamos calentando motores, pues pretendo escribir diariamente el relato de la jornada del día en este recorrido de la Ruta Chichimeca. 

Me levanté a las 6 de la mañana, el día anterior ya había de dejado todas las cosas preparadas, no los aburriré con la lista pero, es una lista de más de 60 articulos, desde crema para las rozaduras hasta la bici.

El plan era: rodar hasta la terminal de autobuses de Cuautla, viajar en camión hasta la CDMX,  rodar de la terminal al Aeropuerto y de ahí en avión a tijuana, donde iniciará La Ruta Chichimeca el próximo 1 de agosto.

Después de levantarme me puse a meter las cosas en las alforjas, todo bien acomodando. Enganche las alforjas y encima amarré la casa de campaña, la bolsa de dormir y la estera para dormir. 
Ya todo montado lo pesé, 34 kg.
Desayuné tunas, una torta de papas con queso y te de hojas de bugambilia, todo preparado  por Tere. Le expliqué nuevamente a Joan (6 años) que me iría mucho tiempo, que pasaría por el desierto. Me dijo, bueno, está bien, me mandas una foto del desierto, y lleva mucha agua. Judith (18) me dijo, no te aloques manejando, no le des recio en la carretera. Tere me dijo, diviértete, disfruta y reflexiona, avisanos dónde andas. Les di muchos besos y abrazos, Tere me dió 4 tortas más para llevar y salí pedaleando de mi casa rumbo a la terminal. 

Ya había comprado mi boleto un día antes, y como ya estoy viejito, hasta con descuento del 50%. Subí mi bici y todo lo demás al camión y en Oaxtepec se subió Duvan Jimenez mi parcero colombiano, que también rodará. 

En la terminal de autobuses de la CDMX, bajamos todos nuestros chunches del camión, los montamos en nuestras bicis y pedaleamos 19 kms hasta el aeropuerto, por una ruta de bicicletas, por calles tranquilas de la CDMX, (aunque usted no lo crea)

Llegamos a las 2 de la tarde al aeropuerto, ahí nuestro amigo ciclista Roger nos hizo el finísimo favor de llevarnos unas cajas para empacar las bicis. Puntualito nos las llevó. Así que nos metimos al aeropuerto e cerquita del mostrador donde nos registrariamos, nos pusimos a empacarlas.
Y ahí fue donde la puerca torció el rabo. No podíamos quitar los pedales, le hablamos por teléfonoal Lobo, nuestros experto mecánico, quien muy amablemente nos explicó. Duaván logro quitarle un pedal a cada bici, el otro fue imposible. Duvan le caló meterlas así y si se puedo. Por  fin las empacamos. 
Al terminar llegó a despedirnos nuestro amigo, ciclista por supuesto, Francisco Almazo, me regaló un jersey y nos invitó unos jugos, choque de puños, y nos despidió. 

Volamos a Tijuana sin contratiempos en un avionzote de 180 pasajero lleno hasta el tope.

Al llegar al aeropuerto nos recibieron nuestros amigos Miguel Ibarra y Marco Ríos.
Ya estamos instalados y a descansar.


Agradezco todos sus buenos deseos, bendiciones y porras. 

Hasta mañana.





viernes, 24 de julio de 2020

Qué es eso de LA RUTA CHICHIMECA

 LA RUTA CHICHIMECA


La Ruta Chichimeca es una ruta para recorrer en bicicleta nuestro país, uniendo el norte con el sur.
Actualmente es el evento de Cicloturísmo mas importante de México por el número de kilómetros a recorrer (sobre 6,500 kmts)

La ruta Chichimeca nació con el sueño de poder recorrer y conocer toda la riqueza natural, cultural e histórica de nuestro país de la mejor manera posible: con la fuerza de nuestras piernas.

Parte de este sueño se cumplió con los recorridos en bicicleta por relevos de Paquimé Chihuahua a la ciudad de México realizados en 2004, 2005.
En el año  2006, la ruta Chichimeca por primera vez se rueda después de la CDMX por el centro - sur de México, terminando en ese año en Acapulco, Guerrero. 
En el año  2008, el cicloturista Ignacio Morales del club “Ciclones de Guerrero de Chilpancingo, se convierte en el primero en rodar la ruta Chichimenca “de Frontera a Frontera” iniciando en Ciudad Juarez , Chihuahua (frontera con los USA), terminando en Ciudad Hidalgo, Chiapas (frontera con Guatemala).  


En el año 2010 con motivo del Bicentenario de la Independencia, por única ocasión, la Ruta tuvo dos salidas una de El Berrendo Chihuahua y otra de Ciudad Hidalgo, Chiapas para tener como punto final el encuentro en Dolores Hidalgo, Guanajuato.
Para los años 2011 y 2012 se realizó por primera vez desde Tijuana, Baja California hasta Chiapas y en 2013 se sumó el recorrido por el Golfo de México, y la península de Yucatán terminando en Chetumal, Quintana Roo,  sin embargo aún hace falta mucho por hacer.

Actualmente se promueve en diversos foros la construcción de infraestructura para la bicicleta y el ecoturismo en nuestro país y adicionalmente  eventos durante todo el año.

Este año 2020 este recorrido en bicicleta de “relevos informales” (cada quien puede rodar desde un kilómetro hasta toda la ruta completa) tendrá su edición número 17 con inicio el 1 de agosto en  Tijuana, Baja California, para terminar el 15 de octubre en Chetumal Quintana Roo, cruzando las dos penínsulas y todas las costas de México.

OBJETIVOS

- Construcción de la “Ruta Chichimeca”, columna vertebral de una red nacional de ciclovías, unidas a Ciclo América, red de ciclovías por toda nuestra América. La Ruta Chichimeca permitirá conectar rutas ya existentes y crear nuevas rutas por todo el país.

- Comunicar a las comunidades de nuestro país por medio de ciclovías, e Impulsar el cicloturismo como medio para alcanzar el desarrollo sustentable de las mismas.

- Convertir a nuestras ciudades en amigables al ciclista y al peatón, promoviendo la movilidad sustentable a través del "Día Mundial Sin Auto" y el "Día Internacional de Caminar a la Escuela".

- Apoyar Declaratoria del Camino Real de Tierra Adentro como Patrimonio de la Humanidad.

- Promover el rescate y conservación de la riqueza natural, cultural e histórica de nuestro país.

http://www.rutachichimeca.org/rtch.html

https://www.ngenespanol.com/traveler/ruta-chichimeca-conocer-mexico-bicicleta/

Con un pie en el estribo

La Ruta Chichimeca

He estado planeando este viaje desde hace dos años, pero hubo contratiempos insuperables. 

Desde hace un año empecé nuevamente a preparar todo para poder hacerlo este año, al fin todo está preparado.

Este próximo sábado 25 de julio, vuelo a Tijuana para estar listo a la salida  el 1⁰ de agosto y participar en la Ruta Chichimeca. 

Pasaré, primero Dios, pedaleando los próximos dos meses y medio, recorriendo en bici toda la República Mexicana de frontera a frontera.
Por aquí les iré contado mi recorrido.

Agradezco sus comentarios, porras y sugerencias.
Últimos atardeceres en Cuautla

Este será mi equipaje los próximos tres meses.

Desde aquí me voy

Con esta bici pretendo cruzar México

Ultimos ajustes a la viajera. Las bicis, es conveniente que vayan con un mantenimiento de primera.

Listas las alforjas

CorreCaminos de cepa

Bill quiere, pero anda entretenido con su morra.

Este es el plan.

jueves, 16 de julio de 2020

La Ruta Chichimeca

El vuelo a Tijuana ya está pagado confirmado para el 25 de julio. La salida que siempre había sido el 1º de julio se pospuso para el primero de agosto. Toca hacer los preparativos finales. Así que el próximo 1⁰ de agosto iniciamos el recorrido en bicicleta para recorrer México desde la frontera norte hasta la frontera sur. 
Estoy haciendo esta publicación  como una prueba para ver si elijo está plataforma para documentar el viaje. 
Las siguientes fotos son de sitios en Cuautla, Morelos.
Y veamos si podemos incluir un vídeo: 

jueves, 5 de abril de 2018

El paquete


A los tres meses de la fractura.
"Dolió la caída dolió la fractura, pero es  no rodar lo que me tortura"

Mal acostumbrado a escribir relatos de largas rodadas, de los bosques, de los pueblos, de la flores, de las comidas, de las enormes peñas, de los arroyos, de remotas villas. Ahora me preguntaba de qué escribir, ni modo que escriba de mi fractura y rehabilitación. Al final pensé: ¿y porqué no?

En días pasados me topé en la red con el relato de un viaje en bicicleta escrito por Rodrigo, alias Bicibus  infinito, un poeta ciclista que tuve la fortuna de conocer en un acompañamiento que por dos días rodando  hicimos a la Ruta Chichimeca, esa que recorre en bici todo México de norte a sur.

En fin, me topé con el relato de su viaje, http://zufridora.blogspot.mx/?m=1
es un relato largo, me lo leí casi de un tirón. Ahí entendí el valor de el relato de un viaje: permite que alguien que no puede viajar disfrute de una experiencia, enseña, divierte, hace reflexionar, da ideas, consuela, humaniza.

Leí el relato con sentimientos encontrados, por un lado: alegría, entusiasmo, curiosidad y sorpresa. Por otro lado, sintiendo tristeza, nostalgia y frustración por no poder rodar en estos días y a la mejor unos meses más.

Además de la experiencia en sí de recorrer mi mundo en bici, disfruto mucho de tomar fotos y también de escribir y compartir el relato de los recorridos. En ocasiones luchando contra la pereza de escribír, pues no he  logrado desarrollar un hábito escritor como me gustaría tenerlo.

El caso es que la lectura de el relato de Rodrigo me despertó el deseo de escribir sobre un viaje, pero cuál viaje, si hace día semanas que hice la prueba de montarme en la bici, la mano se me inflamó y sentí bastante dolor, y eso que solo recorrí 10 kms, siendo que a finales del año pasado antes de fracturarme la muñeca rodaba 100 kilómetros con facilidad. Así que sobre qué viaje iba a escribir.

Y de repente la idea cruzó por mi cabeza: la lesión es un viaje. Claro, uno que nadie quiere, pero como dice mi padrino Arturo Carillo, "El gato", es parte del paquete.

Ya había pensado, y de hecho había empezado a escribir sobre mi lesión.  Pero un poco por pereza de la que ya me confesé y un mucho porque pensé que quién leyera el relato podría pensar que yo me estaba conmiserando con el deseo de despertar lastima, deje el escrito inconcluso y ya no lo publiqué.

Los relatos de un viaje se sugiere que se hagan inmediatamente, pues el tiempo borra los recuerdos, o cuando menos los oculta. Así que  conforme pasaban los dias, empezaba a pensar: ahora menos podré escribir el relato, porque ya se perdieron muchos detalles.

Ahora me digo: y qué, que importa que se pierdan,  escribe lo que recuerdes, ¡Escribe tu viaje!

Ahora, como los relatos se vale hacerlos retrocediendo en el tiempo, hoy voy a narrar mi última sesión de rehabilitación.

Después de dos meses de brazo enyesado, me fui a rehabilitación dos veces por semana  a las dos de la tarde, mi compañera ciclista Andrea me recomendó una terapeuta y como además está a cuatro cuadras de mi casa esa fue la que elegí.

Después de que me quitaron el yeso, la verdad me preocupe bastante, pues mi mano además de lucir muy inflamada, la sentía mucho muy adolorida y ¡la muñeca casi sin movimiento! A mí mente vino la pregunta ¿Así cómo voy a poder rodar? Sí ni siquiera podía apoyar mi mano sobre la mesa sin sentir un fuerte dolor.

El médico, la terapeuta, y algunos amigos y pacientes con lesiones similares me decían que sí, que sí recuperaría mi movimiento y que el dolor pasaría, pero la verdad no podía creerles por completo. La realidad es que si he mejorado, ya hago todo lo cotidiano como sostener un libro, escribír en el teclado, lavarme la cabeza, abrocharne la camisa, amarrarme las agujetas, ¡ponerme los calzones!, bajarme el cierre para hacer pipí, subirme los pantalones, cosas todas que no podía hacer cuando me quitaron el yeso. Pero falta lo mero principal, la fuerza y la resistencia para poder apoyarme en el manubrio de una bicicleta. Para eso todavía falta, tengo la ilusión y haré todo lo que esté de mi parte para poder intentar rodar 30 kms el próximo día del niño.
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Entonces el lunes pasado a las dos de la tarde me presenté puntual con Bárbara a mi séptima sesión de terapia física, Barbara es joven, bonita y morenita, es licenciada en terapia física. Me recibe como siempre muy amable, me pregunta como siempre, qué como me he sentido y que, qué avances veo. Yo quisiera decirle que he visto grandes avances, pero esto de la recuperación se me imagina como cuando te le quedas viendo a un reloj de pared y te pones atento a la manecilla que marca la hora para ver si se mueve, y nunca se ve que se mueva, pero sí se mueve, pues si la dejas de ver y regresas a verla más tarde puedes ver con claridad que ya se movió.
Así que yo no siento que mejore entre una sesión y otra, pero le contesto por cortesía y porque sé que es verdad: —Me siento un poco mejor, muevo un poco más la mano y tengo menos dolor.
Después me siento y pongo mi brazo sobre una mesa y me pone una compresa bastante caliente cubierta con una toalla alrededor de mi muñeca y mi mano para que se pongan un poco elásticos los músculos y tendones lastimado por la lesión, además,  al mismo tiempo me pone unos electrodos que son unas pequeñas almohadillas para dar electroterapia, toques pues. Los toques los va regulado y te pregunta hasta que potencia los quieres, cada vez que le sube un paso el aparatito da un pitido y yo le dejo que le suba hasta que el chunche deja de pitar. Ella me dice — Es todo. Yo le digo — Sí, así está bien.

Estos son días de calor, treinta grados centígrados, más la compresa caliente, ya estoy sudando la gota gorda. Pero solo son díez minutos de calor y toques. El aparato da un pitido largo y Bárbara dice —Listo.

Ahora me dice que mueva mi mano sin mover el brazo, de arriba hacia abajo diez repeticiones, después hacia los lados, ahora abrir los dedos, voltear la palma completa hacia abajo, ahora hacia arriba, todo diez repeticiones.

Ahora viene lo bueno. Me dice —Ahora lo voy a movilizar yo.
Y me hace manita de puerco, hacia arriba, hacia abajo, a la derecha, a la izquierda, todo  diez repeticiones. Hasta donde ella calcula, me imagino, que por mis gestos y quejidos, que aguanto.

Después viene la cereza del pastel, los dedos, uno por uno. Los dedos después del yeso quedan extendidos, no cierran y el sistema es forzarlos a que cierren para que puedas formar un puño con la mano. Pero mis dedos apenas llegan a la mitad del movimiento, así que hay que forzarlos para que cierren más. De eso se encarga la bella Bárbara. Diez forzamientos por cada dedo. Conforme avanza el número de flexiones el dolor es más intenso, ahí si sudo la gota gorda, pero ya no es por el calor es por el dolor. Cuando ya va por el tercer dedo y la séptima repeticion, me da risa cuando me hago consciente de todos los gestos, pujidos y bufidos que doy. Cuando llega al meñique, pienso, ¿y si pienso que puedo disfrutar el dolor como los masoquistas? Y lo intento, y funciona, siento el dolor y pienso, me gusta, quiero sentirlo lo disfruto, y sí, lo disfruté un poco, o cuando menos me pareció que no sufrí tanto.
Al final me dice sonriendo — Es todo.
Le pago por la tortura de una hora y le digo que nos vemos el próximo jueves.

P.D. Poner un versito en la introducción se lo fusilé a Rodrigo.

jueves, 1 de diciembre de 2016

De la pintura al ciclismo. Probando

Este blog lo hice para la pintura, y casi no publiqué en el, estoy explorando un blogg para publicar mis experiencias de los viajes en bicicleta y por eso es esta publicación. Quiero ver que tan bien se lleva esta plataforma con las redes sociales.

Preparando la bici